lunes, 28 de abril de 2014

BombaPhone

Muchos no lo sabemos, pero debemos saber que en nuestro bolsillo llevamos una aparatito que tiene la capacidad de explotar en el momento menos esperado. Nuestro teléfono móvil, si, ese smartphone al que estamos tan enganchados es en realidad un BombaPhone. ¿No os lo creéis? Ya han habido varios casos en los que el móvil sin saber el porqué, explota. 

Lo que quedó del móvil y la quemadura en la pierna.
Hace unos días, en Kazajistán, Ariana Aizthan de siete años sufrió este suceso mientras jugaba en casa. Los padres, al escuchar el grito de su hija, corrieron hacia el jardín donde se encontraba la niña. El Samsung Galaxy S2 había explotado literalmente"Cuando explotó la niña gritaba y pedía ayuda, un vecino que estaba más próximo le quitó los pantalones y fue cuando vieron la quemadura era horrible, tanto que se veía el hueso", explicaron sus padres. La pequeña se encuentra en estado de shock, hasta tal punto que le hablan de smartphone y un escalofrío recorre su cuerpo. Normal, yo tampoco me fiaría demasiado de un móvil después de eso.

Según ha confirmado la familia, Samsung ha ofrecido pagar los gastos médicos que necesite la niña afectada. Los padres, por el momento, no han señalado si van a aceptar o no la oferta de la compañía surcoreana. Claro, bien hecho. ¿Solo los gastos médicos? ¿Y los daños psicológicos causados a la niña? Son muy listos, se piensan que pagando las facturas del hospital se van a limpiar fácilmente las manos. 

He encontrado dos casos más parecidos a este:
Fanny Schlatter con el móvil que explotó.
  • El pasado verano una joven de 18 años en Suiza, Fanny Schlatter, se encontraba trabajando cuando de repente el móvil que llevaba en el bolsillo explotó. Un Samsung Galaxy S3 que le causó quemaduras de segundo y tercer grado en el muslo y la mano derecha. "De repente escuché un sonido como el de un petardo, sentí un olor químico extraño y mis pantalones de trabajo empezaron a incendiarse" declaraba Schlatter. Poco después se generó una llamarada, ella gritó y su jefe que estaba cerca fue rápidamente, le quitó los pantalones le roció la herida con agua. "Olía a cerdo quemado" afirmó el jefe. Tampoco hacia falta ser tan explícito amigo.
Así quedó el edredón del niño.
  • A finales del 2012, un niño británico de 11 años sufrió quemaduras después de que el móvil de su hermano, una BlackBerry, explotara de repente dentro de la habitación que comparten. Se prendió fuego en la cama del menor. El pequeño Kian se despertó gritando con el plástico derretido del móvil pegado a sus piernas. Su madre roció con agua el edredón y el colchón que estaban ardiendo, y puso al niño en el baño antes de ser trasladado al hospital. La señora McCreath dijo que puso el teléfono en la cama de Kian al ver que este ya estaba cargado. Claro, es que los niños ya no duermen abrazados a un peluche, duermen abrazados al móvil. Veo que me estoy quedando anticuado. La familia reclamó, entre otras cosas, que se les entregara un móvil nuevo. Solo hacia dos semanas que lo habían comprado. ¿En serio? Lo primero que piensas es que quieres una BlackBerry nueva, ¿no? ¿Qué fue lo siguiente? ¿Escribir una hoja de reclamación y esperar la respuesta a la demanda? Yo los hubiera mandado directamente a los tribunales. 
Lo mejor de todo es escuchar las excusas que ponen las compañías tras todos estos sucesos. "La mayoría de las explosiones provocadas por teléfonos móviles son debidas al mal uso de la batería por parte del dueño", declaraba una responsable de Samsung. En vez de asumir la culpa, pasan el muerto al cliente. Bravo. Pido por favor que si un día me explota el teléfono en mis manos, envíen lo que quede de mi mano a la compañía del teléfono móvil para que lo tengan de recuerdo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario