A medida que vamos modernizándonos, vamos abriendo nuestra mente a nuevas costumbres. Cosas que antes nuestros antepasados se habrían llevado las manos a la cabeza solo de verlas, ahora nos parecen tan normales. Aunque sea todo lo moderno que se pueda ser, a mi me perdonarán mis amigos latinoamericanos porque no entiendo ciertas costumbres que tienen alrededor de la muerte. Las respeto pero me dan un poco de grima, sino decidme que opináis de la noticia que os traigo.

Por lo que he leído, el hijo no es que fuera un santo. ¿Os pensabais que la escena recreaba el lugar donde falleció? Porque no fue así ni mucho menos. Jomar, con tan solo 23 años, murió por un ajuste de cuentas entre bandas de narcotráfico. Visto así, mejor una partida de dominó que recrear una escena con charcos de sangre y casquillos de bala rodeando a su hijo, ¿no creéis? Tamaris Martín, fue la responsable de la funeraria que lo ha embalsamado, pero no es el primer cadáver que embalsama. En una entrevista para la agencia EFE, comentaba que estas recreaciones “no le parecen de mal gusto, porque todas las personas tienen derecho a ser veladas como quieran. Incluso se podrían considerar una obra de arte". Todo siempre dependiendo de los ojos que lo contemplen señorita Martín, porque no me negaréis que este tipo de arte es un poco, por no decir bastante, siniestro,
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