La siesta, ese placer que forma parte de nuestra cultura y que tantos países han adaptado a sus rutinas diarias. Los médicos aconsejan dormir un ratito, sin pasarse, como mucho media hora y en el sofá porque si nos vamos a la cama corremos el riesgo de nos despertarnos hasta la mañana del día siguiente, lo digo por experiencia propia. La siesta es muy saludable y placentera, pero ¿qué pasa si por algún ruido os entorpecen vuestro momento de relax total? Por lo general, nos solemos despertar con un mal humor considerable, es decir, nos levantamos peor que antes de tumbarnos en el sofá.

Aquí en España, los ayuntamientos son los que se encargan de medir, controlar y gestionar el nivel sonoro que soportan los ciudadanos en su término municipal. Y es conocido que los ladridos de los perros son uno de los motivos más habituales de conflictos entre vecinos. Aún así, veo exagerado multar a un vecino porque su perro está ladrando en horario diurno. Otra cosa sería que esos ladridos los hiciera de madrugada, superando los límites permitidos de decibelios a esas horas. En parte algunas medidas como las de Controne las veo bien, porque hay dueños de perros que son poco conscientes de cuanto perjudican sus vecinos. Menos mal que son pocos, pero seguro que todos tenemos a algún irresponsable a nuestro alrededor.
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